sábado, 22 de octubre de 2011


Lo admito. Me gusta ver la vida de color rosa. Pensar que todo irá bien, que mis sueños se harán realidad. Posiblemente haga mal en hacerlo, porque después me llevo chascos. De vez en cuando una buena dosis de realidad viene bien, puesto que de sueños no se vive. Está bien vivir en tu mundo durante un tiempo, pero mejor es tener los pies en la tierra, para que, si sucede alguna cosa, no bajes tan repente al mundo como si te hubiesen echado un jarro de agua fría en la cara.


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